Los aminoácidos son las piezas con las que se construyen péptidos y proteínas. Hay 20 que el código genético utiliza, y todos comparten la misma estructura básica: un grupo amino, un grupo ácido y una cadena lateral que los diferencia entre sí.
Esa cadena lateral es lo que importa. Determina si el aminoácido es hidrófobo o hidrófilo, si tiene carga positiva o negativa, si es grande o pequeño. Y de la suma de esas propiedades, a lo largo de la secuencia, sale la forma tridimensional que adopta la molécula.
La forma es la función. Un péptido actúa uniéndose a un receptor, y esa unión depende de que su geometría encaje. Cambiar un solo aminoácido puede alterarla por completo.
Ese es exactamente el juego del diseño de péptidos sintéticos. El [IGF-1](/glosario/igf-1) LR3 es IGF-1 con dos modificaciones que reducen su unión a las proteínas transportadoras. El KPV son los tres últimos aminoácidos de la alfa-MSH, que conservan su efecto antiinflamatorio y pierden el pigmentario. Pequeños cambios de secuencia, efectos radicalmente distintos.
Por convención, la secuencia se escribe siempre desde el extremo amino hacia el carboxilo.