Efecto rebote

También: rebote, weight regain, recuperación de peso

Recuperación del peso perdido al suspender un tratamiento. Con los análogos de GLP-1 está medido: en el año posterior a dejar la semaglutida se recupera en promedio dos tercios de lo perdido si no hay plan de mantenimiento.

El efecto rebote no es una falla de voluntad sino el comportamiento esperable de un sistema regulado. El cuerpo defiende su peso con señales hormonales de apetito y gasto energético; un fármaco como la semaglutida o la tirzepatida modifica esas señales mientras está presente, y al retirarlo el sistema vuelve a su punto de ajuste anterior.

La magnitud está medida en ensayos, no estimada. En la extensión del ensayo STEP 1, quienes suspendieron la semaglutida recuperaron en un año alrededor de dos tercios del peso perdido. En SURMOUNT-4, quienes pasaron de tirzepatida a placebo revirtieron buena parte de la pérdida mientras el grupo que continuó siguió bajando. Lo mismo ocurre, con números menores, al abandonar una dieta agresiva sin fase de mantenimiento.

La lectura práctica tiene dos caras. Primero: estos tratamientos funcionan mientras se usan, igual que un antihipertensivo, y suspenderlos es una decisión que debe incluir un plan —entrenamiento de fuerza, proteína suficiente, seguimiento— y no solo una fecha. Segundo: el rebote no borra todo el beneficio; parte de la mejora metabólica persiste un tiempo, y quien construyó hábitos durante el tratamiento retiene más que quien solo puso el fármaco.

En este sitio el término aparece sobre todo alrededor de los análogos de GLP-1, porque es la letra chica más importante de la familia: el dato que convierte «cuánto baja» en la pregunta incompleta y «qué pasa después» en la que decide el presupuesto y el plan.

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