Un ensayo clínico es un experimento en personas, con protocolo preregistrado, y es el único tipo de evidencia que permite afirmar que algo funciona en humanos.
Las fases responden a preguntas distintas:
- Fase 1: ¿es seguro? Decenas de participantes, habitualmente sanos. Se buscan efectos adversos y se establece el rango de dosis.
- Fase 2: ¿hace algo? Cientos de participantes con la condición. Aquí se mide eficacia preliminar, y aquí es donde fracasa la mayoría.
- Fase 3: ¿funciona de verdad? Miles de participantes, aleatorizados y comparados con placebo o con el tratamiento estándar. Es lo que una agencia exige para aprobar.
- Fase 4: después de la aprobación, con millones de usuarios, aparecen los efectos raros que ningún ensayo puede detectar.
Por qué esto importa tanto en este campo: la mayoría de los compuestos con datos preclínicos brillantes fallan al medirse en personas. El AOD-9604 lo ilustra bien. Tenía mecanismo elegante, datos en animales consistentes y buen perfil de seguridad. Su ensayo de fase 2b en obesidad no logró diferenciarse del placebo y el desarrollo se detuvo.
De ahí que la ausencia de ensayos no sea un dato neutro. No significa que algo no funcione: significa que la pregunta sigue sin respuesta, y que la respuesta suele ser negativa.