Evidencia preclínica

También: in vitro, in vivo, estudios en animales

Estudios en animales o en cultivos celulares, anteriores a cualquier prueba en personas. Es donde se queda la mayoría de los péptidos que se venden.

La investigación preclínica es todo lo que ocurre antes de administrar algo a una persona: cultivos celulares (in vitro) y modelos animales (in vivo), casi siempre roedores.

Es indispensable y también es donde se detiene la mayor parte de lo que se vende en este mundo. BPC-157, TB-500, MOTS-c, KPV, epitalón, humanina: toda su base de evidencia es preclínica.

Lo que un estudio preclínico puede demostrar: que existe un mecanismo plausible, que el compuesto produce un efecto biológico medible, y en qué rango de dosis.

Lo que no puede demostrar: que funcione en personas. Las razones son concretas y conocidas. Un ratón metaboliza de forma distinta, las dosis por kilo no se traducen linealmente, los modelos animales de una enfermedad rara vez la reproducen bien, y a un ratón no se le puede preguntar si duerme mejor o si el hombro le duele menos.

La tasa de fracaso al pasar de preclínica a humanos es alta en toda la farmacología, y en algunas áreas supera el 90 %.

Un caso que lo ilustra sin ambigüedad: los inhibidores de miostatina aumentaban masa muscular de forma espectacular en animales. En ensayos clínicos aumentaron la masa medida por imagen sin mejorar la fuerza ni la función, y los programas se cancelaron.

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