IGF-1

También: factor de crecimiento insulínico tipo 1, somatomedina C

Factor de crecimiento insulínico tipo 1: el mediador de buena parte de los efectos de la hormona de crecimiento, y el marcador que se mide para saber si un secretagogo funciona.

Cuando la hormona de crecimiento actúa sobre el hígado, este produce IGF-1. Buena parte de los efectos anabólicos que se atribuyen a la hormona de crecimiento son en realidad efectos del IGF-1.

En el músculo activa el receptor IGF-1R y desencadena la vía PI3K/Akt/mTOR, que es el interruptor central de la síntesis proteica. Es una de las rutas anabólicas mejor caracterizadas de la fisiología.

Se usa como marcador porque, a diferencia de la hormona de crecimiento —que se secreta en pulsos y cuya medición puntual dice poco—, el IGF-1 se mantiene relativamente estable en sangre. Por eso una analítica de IGF-1 es la forma práctica de comprobar si un secretagogo está haciendo algo.

Hay dos matices importantes. El IGF-1 natural no circula libre: va unido a proteínas transportadoras que regulan cuánto queda disponible. Ese sistema de amortiguación es lo que impide que sus efectos se descontrolen, y es exactamente lo que el **IGF-1 LR3** elimina a propósito.

Y hay una razón para no tratar el IGF-1 elevado como algo inocuo: la vía IGF-1R/PI3K/Akt es una de las rutas proliferativas más estudiadas en oncología, y los estudios epidemiológicos asocian niveles altos sostenidos con mayor incidencia de varios tumores.

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