La GHRH es el escalón superior del eje de la hormona de crecimiento. El hipotálamo la libera, viaja a la hipófisis y allí ordena la producción y liberación de hormona de crecimiento.
Como fármaco tiene un inconveniente serio: dura minutos. Las enzimas del plasma la degradan casi de inmediato, lo que obligaría a inyecciones constantes. Los análogos sintéticos existen precisamente para resolver eso, y cada uno lo hace de una forma distinta:
- La sermorelina no lo resuelve. Es literalmente el fragmento activo de la hormona natural —sus primeros 29 aminoácidos— y conserva su vida media de minutos. Es lo más parecido a la fisiología del grupo, y lo más incómodo de usar.
- La tesamorelina lo resuelve con una modificación química del extremo que la protege de la degradación.
- El CJC-1295 con DAC lo resuelve uniéndose a la albúmina del plasma, lo que extiende su vida media a varios días. A costa de perder buena parte del patrón pulsátil.
La GHRH tiene un antagonista natural, la somatostatina, que actúa como freno. Ese juego entre acelerador y freno es lo que produce los pulsos característicos de la secreción de hormona de crecimiento, con el pico principal durante el sueño profundo.