Se llama gris porque no es exactamente ilegal ni exactamente legal. Vender un compuesto etiquetado "solo para investigación" no infringe la ley de medicamentos, porque formalmente no se está vendiendo un medicamento. Lo que ocurre después con el producto queda fuera del alcance del vendedor.
Ese vacío es el que sostiene la disponibilidad de prácticamente todo lo que no está aprobado: BPC-157, TB-500, ipamorelina, retatrutida, epitalón y decenas más.
Conviene distinguir tres situaciones que suelen mezclarse:
- Compuestos que existen como fármaco aprobado y también se venden en el mercado gris —semaglutida, tirzepatida—. Aquí la única ventaja del canal gris es el precio; la versión aprobada ofrece dosis verificada y esterilidad.
- Compuestos aprobados solo en algunos países —timosina alfa-1, cerebrolisina, semax—. La molécula es la misma; el control de calidad, no.
- Compuestos sin aprobación en ningún sitio, donde el mercado gris es la única vía de acceso y no hay punto de comparación.
Un cambio relevante: en julio de 2026 el comité asesor de la FDA recomendó permitir la preparación magistral de seis péptidos que hasta ahora solo existían en este canal. Si la agencia adopta la recomendación, parte de este mercado pasaría a farmacias con control de calidad real.