Esta categoría tiene una particularidad que conviene entender antes de comprar nada: la vía de administración cambia por completo el nivel de evidencia del mismo compuesto.
El GHK-Cu es el ejemplo más claro. Aplicado sobre la piel, cuenta con ensayos controlados sobre arrugas, firmeza y cicatrización, y es un ingrediente cosmético establecido desde hace años. Inyectado por vía sistémica para "rejuvenecimiento general", no tiene prácticamente ningún estudio en humanos. Es el mismo péptido y son dos situaciones de evidencia opuestas.
Lo mismo aplica al argireline y a los péptidos tipo Matrixyl, que llevan años en la formulación cosmética con estudios detrás, frente a los protocolos inyectables que circulan en foros. En cada ficha vas a ver la vía separada explícitamente.