El DSIP tiene una historia de origen que suena a ciencia ficción de los años setenta, y un recorrido posterior que ilustra bien la diferencia entre un hallazgo llamativo y un compuesto útil.
El experimento original
En 1977, un grupo suizo indujo sueño de ondas lentas en conejos mediante estimulación eléctrica del tálamo. Después extrajo su sangre y la transfundió a otros conejos despiertos.
Los receptores se durmieron.
De esa sangre se aisló un nonapéptido que se bautizó Delta Sleep-Inducing Peptide, en referencia a las ondas delta características del sueño profundo. Era una demostración elegante de que existía un factor humoral del sueño transmisible entre organismos.
Lo que pasó después
Muy poco, y ese es el dato relevante.
Cincuenta años más tarde:
- No se ha identificado un receptor propio para el DSIP.
- Su mecanismo nunca se estableció. Las hipótesis vigentes son indirectas: modulación de sistemas GABAérgicos y opioidérgicos, efectos sobre la liberación de hormonas hipofisarias.
- Los estudios en humanos que se hicieron fueron pequeños, antiguos y con resultados inconsistentes: no reprodujeron de forma fiable el efecto sobre la arquitectura del sueño que motivó su aislamiento.
- Nunca hubo un desarrollo clínico serio de la molécula.
Cuando un compuesto lleva medio siglo disponible y ningún grupo consiguió construir sobre el hallazgo original, esa ausencia de progreso es información en sí misma.
El rechazo de julio de 2026
Este es el episodio que lo distingue del resto.
En la reunión del Comité Asesor de Farmacia Magistral de la FDA del 23 y 24 de julio de 2026 se revisaron siete péptidos. El comité votó a favor de seis: BPC-157, KPV, TB-500, MOTS-c, semax y epitalón, todos por márgenes ajustados.
Votó en contra de uno solo: el DSIP, que en el proceso regulatorio figura como emideltida.
El detalle es significativo por el contexto. Ese mismo comité aprobó, en contra del criterio de los científicos de la propia FDA, seis compuestos con evidencia clínica escasa o nula. Que aun así rechazara el DSIP indica que su base de datos se consideró insuficiente incluso bajo un criterio notablemente permisivo.
Qué tiene más respaldo para dormir
Vale la pena tenerlo como referencia comparativa:
- Terapia cognitivo-conductual para el insomnio: es el tratamiento de primera línea, con la mejor evidencia disponible y efectos que se sostienen tras finalizar el tratamiento.
- Higiene del sueño estructurada: horarios consistentes, control de luz, temperatura y cafeína.
- Melatonina: útil sobre todo en trastornos del ritmo circadiano y desfase horario, con dosis bastante menores de las que se venden habitualmente.
- Fármacos hipnóticos aprobados, bajo indicación médica y con las precauciones conocidas.


