Es la comparación entre la primera y la última generación de la misma idea, y por eso es la más desigual de la familia. La liraglutida inauguró en 2014 la era de los análogos de GLP-1 aprobados para obesidad; la tirzepatida, con su mecanismo dual GIP/GLP-1, es hoy el fármaco contra la obesidad más eficaz que ha llegado al mercado.
La brecha en números
El programa SCALE dejó a la liraglutida 3 mg en una pérdida media cercana al 8 % del peso corporal a las 56 semanas. SURMOUNT-1 llevó a la tirzepatida hasta el 20,9 % a las 72 semanas con la dosis de 15 mg.
No es una diferencia de matiz: es más del doble, y acerca a la tirzepatida a cifras que antes solo se veían con cirugía bariátrica. A eso se suma la frecuencia: una pluma semanal contra una inyección todos los días, con lo que eso implica para sostener un tratamiento que dura años.
Lo que la liraglutida conserva
El precio. Su patente expiró y los genéricos ya circulan en varios mercados de la región. Para un tratamiento crónico, la diferencia entre un genérico de liraglutida y el precio de lista de Mounjaro puede decidir por sí sola — un tratamiento eficaz que se puede pagar todos los meses le gana a uno superior que se abandona al tercero.
Los adolescentes. La liraglutida tiene indicación aprobada para obesidad desde los 12 años, con años de seguimiento. La tirzepatida todavía está en evaluación en esa franja.
La trayectoria. Más de una década de datos poscomercialización, incluido el beneficio cardiovascular demostrado en LEADER para diabetes tipo 2.
El mismo perfil de riesgos, con matices
Ambas comparten el paquete de la familia: náuseas y molestias digestivas al inicio, precaución con pancreatitis y vesícula, y la contraindicación con antecedente de carcinoma medular de tiroides o MEN2. La inyección diaria de la liraglutida obliga además a rotar sitios con más disciplina para evitar lipohipertrofia.
La conclusión práctica es sencilla: si la eficacia manda y el presupuesto acompaña, la tirzepatida es la elección obvia; la liraglutida sigue en el catálogo porque el precio y la edad del paciente también son variables clínicas.