La follistatina 344 se vende sobre la promesa más atractiva de todo este catálogo: quitar el freno biológico que limita cuánto músculo puede tener una persona. La biología detrás es real. El historial clínico de esa vía es otra cosa.
El freno
La miostatina es una proteína que el propio músculo produce para limitar su crecimiento. Funciona como un control negativo: sin ella, el desarrollo muscular no tendría techo.
Las mutaciones que anulan la miostatina existen en la naturaleza y sus efectos son espectaculares. Ciertas razas bovinas seleccionadas por esa mutación desarrollan una musculatura extraordinaria. Se han descrito casos en perros y, muy raramente, en humanos.
La follistatina es el antagonista natural: se une a la miostatina y la neutraliza. Bloquear el freno, en teoría, libera el crecimiento.
Hasta aquí, todo es correcto y está bien establecido.
Lo que pasó cuando se probó
Y aquí está la parte que el marketing omite sistemáticamente.
La inhibición de la miostatina fue evaluada ampliamente en ensayos clínicos, con distintos fármacos, para distrofias musculares y sarcopenia. Compañías grandes invirtieron años y presupuestos considerables en esa hipótesis.
Los resultados fueron consistentes y decepcionantes: la masa muscular aumentaba, medida por imagen, y la fuerza y la función no mejoraban. Los participantes tenían más músculo y no podían hacer más cosas con él.
Los programas se cancelaron uno tras otro. Ningún inhibidor de miostatina ha obtenido aprobación para ninguna indicación.
Por qué
Es la pregunta abierta del campo, y la hipótesis dominante es que el músculo adicional generado por esta vía no tiene la calidad del músculo construido por entrenamiento: la inervación, la densidad de unidades motoras y la organización contráctil no acompañan al aumento de tamaño.
Se gana tejido, no capacidad. Y esa es exactamente la distinción que un ensayo clínico existe para detectar, y que ningún estudio en ratones puede resolver porque a un ratón no se le puede preguntar si sube mejor las escaleras.
Los riesgos que se derivan
La follistatina no es selectiva. Neutraliza la miostatina y también la activina y otros miembros de la familia TGF-beta, implicados en función reproductiva, inflamación y regulación tisular. Bloquear la familia entera de forma sistémica tiene consecuencias que exceden el músculo.
Las vías TGF-beta suelen ser supresoras tumorales. Inhibirlas de manera amplia y sostenida plantea un riesgo teórico que no ha sido caracterizado en ningún estudio.
Un problema práctico
La follistatina es una proteína grande y frágil, no un péptido pequeño y estable como el BPC-157. Su vida media es corta y se degrada con facilidad ante variaciones de temperatura o manipulación.
Lo que llega en un vial liofilizado desde un proveedor sin cadena de frío controlada tiene una probabilidad considerable de estar degradado, o de no ser la proteína completa. A los precios que se manejan, es un factor que conviene tener en cuenta.
Para deportistas: prohibida bajo la categoría S2, que menciona explícitamente los inhibidores de miostatina.
