El tracto digestivo es, curiosamente, donde la investigación de varios de estos compuestos empezó. El BPC-157 se aisló a partir de una proteína protectora del jugo gástrico humano, y su literatura preclínica más consistente es la de protección frente a úlceras y daño intestinal por antiinflamatorios.
Hay además un caso que vale la pena conocer porque muestra cómo se ve el proceso completo. La larazotida llegó a ensayos de fase 3 para enfermedad celíaca, con cientos de participantes y financiación seria. No alcanzó su objetivo primario. Es un recordatorio de que la mayoría de los compuestos prometedores fallan cuando finalmente se los pone a prueba: la ausencia de ensayos no es una ventaja, es información que todavía no existe.
El KPV, con su interés en colitis, es el tercer nombre que aparece en esta sección.