Los dos son análogos de la misma hormona y sirven para ilustrar bien la diferencia entre "tuvo aprobación alguna vez" y "tiene evidencia para lo que se usa hoy".
El mismo punto de partida
La GHRH es la señal que el hipotálamo envía a la hipófisis para pedir hormona de crecimiento. Como fármaco tiene un problema: dura minutos.
La sermorelina no lo resuelve. Es literalmente el fragmento activo de la hormona natural —sus primeros 29 aminoácidos— y conserva su vida media de minutos. Eso la vuelve lo más parecido a la fisiología dentro del grupo, y también la más incómoda de usar.
La tesamorelina lo resuelve con una modificación química de su extremo que la protege de la degradación enzimática, sin recurrir a la unión a albúmina que emplea el CJC-1295 con DAC. Conserva así un perfil más cercano al pulso natural que ese último.
La diferencia real: qué se midió
Sermorelina. Estuvo aprobada como Geref para dos usos: agente diagnóstico —evaluar si la hipófisis responde— y tratamiento del déficit de hormona de crecimiento en niños. El producto se descontinuó en 2008 por motivos comerciales, no de seguridad.
Tesamorelina. Ensayos de fase 3 con más de ochocientos participantes con lipodistrofia asociada al VIH. A las 26 semanas redujo el tejido adiposo visceral en torno al 15-18 %, frente a un ligero aumento con placebo. El efecto fue selectivo sobre la grasa abdominal profunda, no sobre la subcutánea. Un ensayo posterior mostró además reducción del contenido graso hepático.
Es el único secretagogo con un número así detrás.
El salto que las dos comparten
Ninguna de las dos fue estudiada para lo que la gente realmente busca en ellas.
La sermorelina se aprobó para niños con déficit diagnosticado, y se ofrece hoy a adultos sanos que quieren mejor composición corporal y mejor sueño. La tesamorelina se aprobó para lipodistrofia por VIH, y se usa fuera de indicación por personas sin VIH que quieren reducir grasa abdominal.
En ambos casos el razonamiento es comprensible —el mecanismo no depende de la enfermedad— y en ambos casos deja de aplicar tanto la evidencia de eficacia como la de seguridad. La ficha técnica de la tesamorelina describe lo que ocurrió en personas con lipodistrofia; no describe lo que ocurre en alguien metabólicamente sano durante un año.
Lo que hay que vigilar
En la tesamorelina el punto está claramente identificado y cuantificado: la alteración del metabolismo de la glucosa. La hormona de crecimiento reduce la sensibilidad a la insulina, y en los ensayos se observaron aumentos de glucosa en ayunas y de hemoglobina glicosilada, con recomendación explícita de monitorización.
Es el mismo mecanismo que preocupa con la sermorelina, la ipamorelina y el CJC-1295. La diferencia es que aquí está medido y escrito en un documento oficial.
Otro dato para calibrar expectativas: el efecto de la tesamorelina revierte al suspender. La grasa visceral vuelve a acumularse. Está planteada como terapia continuada, no como un ciclo.
Para deportistas federados: las dos están prohibidas bajo la categoría S2.2, y las dos aparecen mencionadas por nombre en la lista de la Agencia Mundial Antidopaje.