El TB-500 es el compañero habitual del BPC-157 en los protocolos de recuperación, y comparte con él la misma carencia: nadie ha medido en personas cuánto usar. Lo que sí tiene es una estructura de pauta muy repetida, con fase de carga y fase de mantenimiento, que conviene entender para saber de dónde sale.
Cuánto circula
La fase de carga más citada es de 2 a 2,5 mg dos veces por semana, es decir, 4 a 5 mg semanales, durante 4 a 6 semanas. Después, un mantenimiento de 2 mg una vez por semana, o incluso cada dos semanas. En lesiones graves algunos protocolos suben a 5 mg dos veces por semana, siempre por poco tiempo.
El origen de esas cifras no es un estudio. Los trabajos en animales sobre reparación cardiaca y de tejidos usaron timosina beta-4 a dosis de 60 a 600 mcg/kg, que convertidas a una persona darían cantidades mucho mayores que las de los foros. Los únicos ensayos clínicos avanzados con la molécula fueron en colirio, para el ojo seco y las úlceras de córnea, con concentraciones que no se pueden traducir a una inyección. El rango que circula se estabilizó por repetición en comunidades de recuperación deportiva.
Cómo se organiza el protocolo que circula
La estructura de carga y mantenimiento copia la de fármacos con vida media larga: se acumula al principio y después se sostiene con menos. Tiene lógica farmacológica si el compuesto de verdad dura días en el organismo, y ese dato no existe para el TB-500 en humanos. Un ciclo típico son 8 a 12 semanas en total, y sobre el descanso entre ciclos no hay ni siquiera consenso de foro.
Vía y momento
Subcutánea, en cualquier punto: el efecto que se busca es sistémico, y a diferencia de lo que se dice del BPC-157, nadie propone inyectar cerca de la lesión. La hora del día no importa en ningún protocolo. Los viales de 5 mg son los más comunes; con 1 ml de agua, 2,5 mg son 50 unidades de jeringa, y con 2 ml, la jeringa entera. La tabla de rendimiento por vial y la calculadora de cada presentación tienen los detalles.
Qué no dicen estas cifras
No dicen nada sobre lo que ocurre al repetir semanalmente durante meses una molécula implicada en la migración celular y la formación de vasos, porque no se ha estudiado. No hay curva de dosis-respuesta ni medida de exposición. Y la combinación con BPC-157, que es la forma en que más se usa, no tiene ningún estudio conjunto, ni siquiera en animales. Lo que hay es una pauta ordenada y repetida, que es distinto de una pauta comprobada.