La tesamorelina es el único análogo de GHRH con ficha técnica vigente, y su pauta es tan simple como estrecha: una dosis, una vía, una indicación. Todo lo que se lea fuera de eso es traslado de una población a otra.
Cuánto se usa
2 mg una vez al día por vía subcutánea. No hay dosis de inicio ni escalado, y no se ajusta por peso. La formulación original (Egrifta) venía en viales de 1 mg que se reconstituían de dos en dos; Egrifta SV pasó a un vial de 2 mg, y Egrifta WR, aprobada en 2025, usa 1,28 mg de una versión más concentrada con exposición equivalente. En los tres casos la pauta clínica es la misma.
Con esa dosis, los ensayos de fase 3 en personas con lipodistrofia asociada al VIH midieron una reducción media del 15 al 18 % de la grasa visceral a las 26 semanas, sin cambio relevante en la grasa subcutánea.
Cómo se organiza la pauta
Diaria y continuada. La ficha técnica pide reevaluar a las 26 semanas: si la circunferencia abdominal no ha bajado o los efectos adversos no compensan, se suspende. No hay ciclos ni descansos, y los ensayos de extensión mostraron que al dejarla el efecto se pierde en unos seis meses.
Tampoco hay pauta para una segunda toma diaria ni para dosis mayores; 2 mg fue la única que llegó a fase 3.
Vía y momento
Subcutánea en el abdomen, rotando el punto de inyección y evitando cicatrices y el ombligo. La hora es indiferente, aunque conviene fijarla. Con la formulación de 1 mg se reconstituían dos viales con 2,2 ml de agua estéril en total; con el vial de 2 mg se usa 0,5 ml del diluyente incluido. Los viales de investigación de 1 y 2 mg que circulan copian esos tamaños sin el diluyente ni el control de contenido.
En la tabla de rendimiento por vial de esta página, un vial de 2 mg es una dosis: no hay nada que repartir.
Qué no dicen estas cifras
La ficha técnica se refiere a adultos con VIH y acumulación de grasa visceral por antirretrovirales. En personas sin VIH que buscan reducir grasa abdominal no hay ni dosis ni datos de seguridad; el fabricante no lo ha estudiado y la FDA lo advierte en la etiqueta. La tesamorelina sube el IGF-1 de forma sostenida, y en la población aprobada eso obligó a vigilarlo; fuera de ella nadie ha medido qué implica.